Manos a la obra

Del inicio de clases al primer aguacero Colaborando con el

Centro Escolar Caserío El Jute

Al pie de un cerrito —remanente del bosque seco de la costa— se encuentra el Centro Escolar caserío El Jute, cantón Tepeagua, La Libertad.

Tiene dos aulas, una bodega y un campito para fútbol.

Dos profesoras con vocación atienden a los 56 alumnos.

En una de las aulas, una maestra imparte clases a 1º, 2º y 3er grados (modalidad conjunta) y en la otra, la Licda. Magdalena de Vanegas enseña a 4º y 5º. A la vez funge como directora.

En octubre, casi finalizando el año escolar 2017, la Licda. de Vanegas recibió una llamada de Fishermans Resort Life. Quería conocer las necesidades de la escuela para incluirla en el programa de Responsabilidad Social Empresarial de Fisherman’s Resort Life de 2018.

Lista larga. No hay agua potable. Recibos por uso de la red, sí, por $485.00: un misterio porque no hay chorros ni los ha habido en diez años. Los trapeadores se lavan en el río y los lunes colectan agua del chorro público. No hay cerca ni muro perimetral: perros, vacas, caballos (y a veces los amigos de lo ajeno) se meten en la vida escolar… La lista creció con el incidente de enero.

El incidente de enero.

En los preparativos para iniciar las clases, una mañana la Directora encontró un hoyo en el techo de una de las aulas.

Dentro, faltaban: un ventilador, la grabadora, el bafle que usaban para los actos cívicos y el DVD player para las películas de ciencias. «El televisor, por viejito no se lo llevaron».

La Directora hizo el reporte a las autoridades de Educación, siguió trámites y formas indicadas, llamó con insistencia y se quedó en espera de respuestas.

Regreso a clases y kits de útiles

Comenzaron las clases y Fisherman’s Resort Life preparó 56 kits de útiles escolares. Contenían cuadernos, lápices de colores, lapiceros y una mochila para cada alumno: alivio, en alguna medida para los padres de familia. Ese día se verificó los daños.

Nuevo techo para el aguacero

Y llegó Semana Santa sin noticias respecto al techo. «Cartas y papeleos. Mi aflicción —dice la Directora— era el invierno».

Ante la inminencia de lluvias Fisherman’s Resort Life reparó el techo e instaló la nueva lámina de aluminio. Una semana después, el martes 3 de abril, cayó el primer aguacero y la vida escolar siguió con normalidad.

Compromiso con el desarrollo sostenible

Fisherman’s Resort Life realiza sus operaciones de forma tal que contribuyan con el desarrollo económico, social y ambiental sostenible en las comunidades y la zona de influencia.

Desde la etapa de idea del proyecto se ha adoptado la normativa ISO 26000 de la Organización Internacional de Estandarización (ISO), que representa el consenso más avanzado en prácticas de Responsabilidad Social Empresarial.